Sociedad

España, dividida, empieza a poner a los menores a salvo: X, Meta y TikTok, a Fiscalía por el porno

  • febrero 25, 2026
  • 19 min read
España, dividida, empieza a poner a los menores a salvo: X, Meta y TikTok, a Fiscalía por el porno

El relato para poner a salvo de las redes sociales a nuestros hijos e hijas está en boca de todos, lo que suponen una gran paso respecto a la inacción histórica. En el marco de la regulación del entorno digital en relación a los menores de edad, el Gobierno, con su presidente Pedro Sánchez al frente, ha empezado a actuar para tratar de encontrar fórmulas legislativas y judiciales que frenen los desmanes sociales y psicológicos que las redes sociales provocan en nuestros niños, niñas y adolescentes.

Con frases como «que los tecnoligarcas quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores», Sánchez ha pedido a la Fiscalía que investigue a X, Meta y TikTok por difusión de pornografía infantil, una medida anunciada previamente junto a la prohibición de acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, en línea con legislaciones similares establecidas o en proceso de aprobación en países como Australia, Francia, Portugal o Dinamarca. Su anuncio provocó la ira de Elon Musk, dueño de X y las críticas de Pavel Durov, dueño de Telegram. Con la orden a la Fiscalía, estos «tecno-oligarcas» y otros han preferido callar.

El presidente Sánchez ha argumentado su petición a la Fiscalía con contundencia al decir que «estas plataformas están atentando contra la salud mental, la dignidad y los derechos de nuestros hijos e hijas. El Estado no lo puede permitir. La impunidad de los gigantes debe acabar». En la semana transcurrida desde el anuncio no se han oído ni leído opiniones contrarias a esta iniciativa. No ha sido igual con el anuncio de prohibir el acceso de los menores a las redes sociales, que tiene a España dividida por su difícil aterrizaje técnico y la incidencia en derechos como el de la privacidad y el anonimato en la red.

hay consenso entre padres, pediatras y educadores; para ellos hace ya años hay que atajar sí o sí el grave problema de los peligros a los que se enfrentan nuestros menores en las redes. Según la Plataforma «Adolescencia Libre de Móviles», «las familias necesitamos regulación como agua de mayo, para trasladar el mensaje alto y claro de que, hasta los 16, nuestros hijos e hijas están mejor en el mundo real». Señalan que hay muchas familias que no conocen los riesgos y por ello ni siquiera realizan acompañamiento de sus niños y niñas, por lo que «urge lanzar un mensaje armonizado y coherente con el principio de precaución, basado en las recomendaciones de las sociedades médicas». Esta necesidad está empezando a calar hondo por fin en la sociedad y a encontrar respuestas legales e institucionales.

De hecho, tal y como recuerda el adjunto a la Dirección de la Agencia Española de protección de Datos (AEPD), Francisco Pérez Bes, la Resolución del Parlamento Europeo del 26 de noviembre de 2025, sobre la protección de los menores en línea (2025/2060(INI)) sobre los límites de edad de acceso a plataformas digitales, en su punto 28, «ya pide que se establezca un límite europeo armonizado de edad digital de 16 años como umbral por defecto, por debajo del cual no debe permitirse el acceso a las plataformas de redes sociales en línea a menos que los padres o tutores hayan autorizado de otro modo a sus hijos».

Según detalla Pérez Bes, la resolución también «pide que se aplique el mismo límite de edad a las plataformas de intercambio de vídeos y a los acompañantes de IA que presentan riesgos para los menores; pide, además, un límite europeo armonizado de edad digital de 13 años, en virtud del cual ningún menor pueda acceder a las plataformas de redes sociales; pide al grupo de expertos encargado por la presidenta Von der Leyen que evalúe, como parte de su mandato, la aplicación de un límite de edad de 13 años para los servicios de intercambio de vídeos y los asistentes de IA; destaca que eso serviría como herramienta de protección para ayudar a los padres a gestionar la presencia digital de sus hijos y garantizar una interacción en línea adaptada a la edad». Es decir, la cuestión está candente entre instituciones y personas mayores.

Los recientes anuncios y apuestas del Ejecutivo español consiguen dar mayor visibilidad al problema ante los propios jóvenes, que tienen muy preocupados a los responsables de su salud y seguridad, tal y como ha expuesto la especialista en legislación tecnológica y protección de datos Palomas Arribas, para quien «nuestros jóvenes son cobayas humanas con las que llevamos demasiado tiempo experimentando, ya va siendo hora de protegerles«.

Estas plataformas inclumplen incluso las leyes ya existentes al permitir el acceso a nuestros menores a contenidos dañinos como el porno, la manipulación de su identidad y su dependencia emocional, que puede llegar hasta la adicción

En esta «guerra» entre las grandes tecnológicas dueñas y gestoras de las redes sociales y algunos Estados y Gobiernos (recordemos que Elon Musk llamó al presidente español «Dirty Sánchez» cuando este anunció la futura limitación legal a 16 años del acceso a las redes en nuestro país) se enmarca la última decisión del Ejecutivo, que ahonda en la necesidad de poner la Ley al servicio real de la ciudadanía, y no dejar que se vayan de rositas los responsables de los algoritmos que trabajan únicamente para los intereses económicos de grandes corporaciones como X, Meta o Bite Dance (la compañía dueña de TikTok). Estas plataformas inclumplen incluso las leyes ya existentes al permitir el acceso a nuestros menores a contenidos dañinos como el porno, la manipulación de su identidad y su dependencia emocional, que puede llegar hasta la adicción.

Los menores viven en una era tecnológica, sí, pero no por eso deben crecer más deprisa y exponerse a contenidos y peligros impropios de su edad. Hay ejemplos y opiniones contrastadas sobre los desmanes de las redes que profesionales de diversos sectores hacen públicas. Con ellas insisten en la necesidad de dar pasos legales para poner a nuestros menores a salvo. La doctora en Derecho Sandra Moreno Flórez ha explicado cómo una madre se puso en contacto con ella «desesperada porque su hija de 14 años aparecía en imágenes sexualizadas hiperrealistas, que se difundieron por su instituto y se compartieron en redes sociales, viralizándose en minutos. La menor no entendía nada, sólo que su vida cambió en una tarde». Ninguna de las imágenes de las niña eran reales; se habían realizado con una IA como Grok.

La letrada cuenta más casos de mujeres «desnudadas» con esa herramienta puesta en marcha por Elon Musk, que en apenas 11 días «la IA Grok generó 3 millones de imágenes sexualizadas, más de 23.000 de menores». Moreno también recuerda que las niñas y adolescentes «son las principales víctimas de estos montajes, las consecuencias emocionales son devastadoras y la huella digital es casi imposible de borrar».

En su opinión, «no hablamos de un debate tecnológico, ni ideológico; hablamos de derechos humanos fundamentales de los menores, violencia digital, y sobre hasta dónde estamos dispuestos a permitir que la tecnología invada, domine y destruya su autoestima, imagen, honor y salud mental».

Los menores reciben acoso online a través de las redes sociales
Los menores reciben acoso online a través de las redes sociales. Foto: Jatuporn Tansirimas

Pediatras, educadores y padres a favor de la regulación

Tanto ella como otros profesionales consultados por HumaniTIC coinciden en señalar a los culpables. Que los niños y adolescentes se enfrenten a estos peligros no es un fallo técnico; «Es un sistema perverso que prioriza el engagement antes que la seguridad de la infancia, incumpliendo las leyes que la protegen», indica la letrada, a la que indigna que estas empresas no cumplen las obligaciones legales europeas de «protección reforzada de menores, transparencia algorítmica y prevención de contenidos ilícitos».

Por su parte, María Angustias Salmerón Ruiz, pediatra especializada en adolescencia y presidenta de la Sociedad española de Medicina de la Adolescencia no comprende cómo «si el algoritmo es capaz de detectar que los usuarios son menores», igual que les presentan contenidos pornográficos o lesivos «pueden hacer lo contrario y no mostrarlos». Como pediatra experta nos recuerda de los menores no están preparados «ni por su neurodesarrollo ni por conocimiento o experiencia» para entender determinados contenidos. Tampoco comprende que «al igual que están regulados los juguetes físicos para que no les hagan daño, o no se muestra contenidos pornográficos o lesivos en una sala de cine antes de la proyección de una película familiar», estas normativas no se han trasladado ya al mundo digital, cuando hay desarrolladas varias herramientas para establecer la verificación de la edad en este entorno.

Los y las pediatras saben que las empresas tecnológicas que desarrollan X, TikTok o Instagram «son plenamente conscientes de lo que hacen y persiguen conseguir los datos de niños, niñas y adolescentes, que están en esa edad en la que sus comportamientos y decisiones están atravesados por la impulsividad, para monetizarlos». Sus intereses son puramente económicos y por esa razón con estas grandes corporaciones la autoregulación no ha sido efectiva en absoluto, nos explica. Salmerón ve muy positiva la regulación planteada por la UE y la iniciativa del Ejecutivo en España, porque «falta regulación, es necesario imponer que las tecnológicas la cumplan y con ella se favorece la educación en salud pública».

Para esta pediatra especializada en la salud de los adolescentes la generación de un relato desde el punto de vista de la salud pública, que no estaba tan candente como debería en la sociedad, se va a ver favorecido porque con leyes específicas se van a producir las consiguientes sanciones reales contra estas compañías. Y también pone el foco en el futuro inmediato al destacar que la tecnología avanza muy rápido y la regulación «debería adelantarse a los nuevos servicios como la inteligencia artificial (IA) y lo que venga después, porque siempre vamos un paso por detrás a l ahora de proteger a la población infantil ante estos avances».

También Javier Urra, ex defensor del Menor y actualmente psicólogo de la Fiscalía de Menores, también se muestra a favor de la regulación y de que el debate esté en boca de todos, ya desde el anuncio de la prohibición de acceso a las redes sociales a menores de 16 años anunciada por el Gobierno el pasado día 3 de febrero. Urra añade a los efectos nocivos de determinados contenidos en la salud mental de niños y adolescentes, los riesgos de radicalización y captación en entornos digitales adictivos y señala como «los profesores están horrorizados con plataformas como TikTok por los contenidos que transmiten, con los que los chicos y chicas se dejan enganchar en temas de anorexia, de bandas violentas, de sectas…hay que poner coto y límites», por lo que se muestra totalmente a favor de la medida anunciada por Sánchez, que equipara con las puestas en marcha por Australia , Portugal o Francia.

Preguntas sobre menores y el uso de teléfonos móviles.
Preguntas sobre menores y el uso de teléfonos móviles. Fuente: Linkedin

Internautas y expertos en entornos digitales, en contra

Aunque se ha producido un consenso público entre padres, madres y buena parte de la sociedad, hay sectores profesionales que no están tan de acuerdo con la prohibición anunciada. Organizaciones de derechos digitales como European Digital Rights (EDRi), o el Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD), otras asociaciones profesionales de internautas y expertos del entorno digital entienden que legislar en medidas que conlleven la trazabilidad de los movimientos digitales mediante la comprobación de la edad atenta contra el derecho al anonimato de los adultos en un internet menos privado y más inseguro para sus usuarios en general. Conjugar ambas visiones e intereses será complicado.

Las cinco medidas que Pedro Sánchez anunció en la Cumbre Mundial de Gobiernos de Dubai (WGS 2026) «contra el odio» tienen sus pros y sus contras según expertos en materia digital. La primera indica que se harán «responsables legalmente a los ejecutivos por lo que pase en sus plataformas», lo que según el analista y consultor en transformación digital Marc Vidal, ya lo recogen la Ley de Servicios Digitales Europea (DSA) y tiene el riesgo de convertirse en una «censura masiva preventiva». La segunda medida anunciada quiere criminalizar la manipulación algorítmica y tratará como un delito penal la amplificación de contenido ilegal. Vidal lo cuestiona al indicar que «todo algoritmo amplifica algo», preguntarse «¿Cómo pruebas intención? ¿Quién decide qué es ‘manipulación’?», y afirmar » Es más, el contenido ilegal ya es ilegal».

X, TikTok o Instagram «son plenamente conscientes de lo que hacen y persiguen conseguir los datos de niños, niñas y adolescentes, que están en esa edad en la que sus comportamientos y decisiones están atravesados por la impulsividad»

La tercera medida se ve como controvertida desde el punto de vista de derechos fundamentales, porque pretende medir, perseguir y evitar la huella de odio y polarización, es decir, cómo las plataformas fomentan la división, pero el experto entiende que «esto le da al gobierno poder para etiquetar cualquier discurso incómodo».

La medida cuarta es la más centrada en nuestros niños y adolescentes al querer prohibir las redes sociales a los menores de 16 años en nuestro país mediante «una verificación de edad real, no checkboxes«, lo que Vidal entiende que «requiere una base de datos masiva con DNIs de todos» y puede suponer una «violación brutal de privacidad y el fin del anonimato implícito», en la red.

La quinta medida, investigar a Grok (la IA de X), TikTok e Instagram (de Meta) para «perseguir infracciones de estas plataformas» es en la que ya estaría trabajando la Fiscalía española, aunque el consultor no comprende por qué el Gobierno ha señalado a estas tres plataformas y exonerado a otras. En definitiva, Marc Vidal indica que las propuestas recogen «conceptos vagos» y esto deriva en una ejercicio de poder «arbitrario». También critica que estas «soluciones desproporcionadas» tengan realmente un efecto disuasorio, pues no recogen medidas de «educación digital y sólo prohibición», y que la criminalización de las empresas no aporta soluciones». Según él, las medidas anunciadas «quitan la facultad educativa a padres y profesores en la formación de sus hijos y alumnos para un buen uso de estas plataformas», aunque obvia que ambos colectivos están pidiendo a gritos ayuda para ejercer esta «facultad educativa», porque luchan contra gigantes que se la quitan con algoritmos. Vidal apuesta por la «educación mediática, la transparencia algorítmica» y la defensa de los derechos de los usuarios. Padres, comunidad médica y educativa, sostienen que con solo esas herramientas, no se ha conseguida nada en la última década.

La Asociación de Internautas (AI) también se ha mostrado contraria a las medidas, sobre todo en lo relativo al «rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer una huella de odio y polarización». En su opinión, «cualquier sistema de verificación de edad debe ser proporcionado, respetar la privacidad por defecto y evitar convertir la Red en un entorno de identificación obligatoria».

La presidenta de la Asociación de Internautas, Ofelia Tejerina, también ha manifestado su oposición a cualquier medida de trazabilidad de contenido «peligroso, porque ninguna sería compatible con el derecho a la privacidad, las comunicaciones confidenciales y el acceso libre a la información» que defienden desde su organización. Ha llegado a comentar con ironía que «estamos a 3 doritos de que nos impongan un QR tatuado en la frente, para proteger a los niños».

Este temor a un posible control sobre la libertad de expresión por parte de las instituciones, es el argumento del discurso que hizo llegar el fundador y CEO de Telegram, Pavel Durov, el mismo día del anuncio de Sánchez, a sus usuarios a través de su plataforma. Precisamente Telegram es esa red de mensajería que acoge con total impunidad a los grupos más violentos y extremos del planeta (terroristas y otros delincuentes, machistas o racistas, por poner algunos ejemplos).

Según Durov, el Gobierno «está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet», e insiste en que «estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de ‘protección’, y son «una señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad». No hay que olvidar que Durov es otro oligarca tecnológico cuyos intereses económicos se verían seriamente afectados por las medidas anunciadas.

Dentro de esta corriente en contra de la limitación por edad, muchos profesionales y usuarios del mundillo digital defienden que cualquier prohibición en los espacios digitales ya está sobradamente probado que es ineficaz, e insisten en que la solución es una formación mucho más intensa y eficaz en educación digital y ciberconcienciación.

Sin embargo, otros muchos entienden que la medida puede ser de difícil encaje técnico y legal, respecto a otros derechos, pero que puede tener similar efectividad a la que han tenido las prohibiciones a los menores respecto al consumo del tabaco, el alcohol o el acceso al carné de conducir o a las casas de apuestas.

De las cinco medidas propuestas por Pedro Sánchez desde Dubai, la relativa a la prohibición de uso de las redes sociales a los menores de 16 años ya se está tramitando en el Parlamento mediante la Ley de Protección de Personas Menores de Edad en entornos digitales. Para evitar que el control de la edad suponga un detrimento de derechos fundamentales, existen proyectos a nivel europeo, como la Cartera Digital Beta, encaminados a establecer un sistema para que las plataformas puedan determinar la edad sin ser invasivos en cuanto a la privacidad.

X, Meta, TikTok, adictivas y perniciosas

La orden de que Fiscalía investigue a X, Meta y Tik Tok por posibles delitos de creación y difusión de pornografía infantil con herramientas como la IA señala que estas redes y sus empresas matrices atentan contra la salud y la dignidad de los menores. España no está sola con esta acusación contra estas plataformas. Recientemente, la autoridad irlandesa de protección de datos también ha anunciado la apertura de una investigación europea contra la red social de Elon Musk (recordemos que el antiguo Twitter tiene su sede europea en Irlanda) por la creación y publicación de deepfakes de carácter sexual generados en X a través de la cuenta @Grok, es decir, la herramienta de IA Grok de la plataforma.

La misma Asociación de Internautas se hizo eco a principios de febrero de cómo la Comisión Europea, en una investigación auspiciada por la Ley de Servicios Digitales (DSA), aprobada en 2022, considera que TikTok «tiene un diseño adictivo por algunas funciones de la plataforma que responden a una mecánica de recompensa constante«, lo que es especialmente grave cuando los usuarios son menores. La UE pide que TikTok retoque elementos básicos de su diseño para desactivar el consumo continuo o scroll infinito, pausas de uso efectivas, por supuesto también durante la noche, y que su sistema de recomendaciones se ajuste debidamente. TikTok ya ha rechazado de plano el informe y se defenderá ante el gobierno comunitario. Está claro que va a ser difícil contar con la colaboración de las plataformas por la salud de nuestros niños.

Por esa razón, lo que puede resultar menos complicado es demostrar la dejación de sus funciones de las plataformas, cuyas empresas titulares no cuentan con métodos de control efectivos para filtrar los contenidos nocivos para los menores. Todas las señaladas son empresas privadas que quieren mantener al máximo número de personas interactuando en sus redes. Cabe recordar que X eliminó su comité de ética tras comprarla Musk y Facebook mermó sus equipos de moderación de contenidos hasta la insignificancia. Estas compañías, según manifiestan los psicólogos, pediatras y docentes consultados por HumaniTIC, «sin filtrar y cuidar los contenidos nocivos, lo único que buscan es mantener a los millones de usuarios enganchados y que cada vez sean más personas y más jóvenes. Así, estos menores serán sus ‘clientes’ el resto de su vida».

Pediatras, psicólogos, educadores, políticos y administraciones, están de acuerdo en que «esto hay que pararlo». Además de profesionales, el que más o el que menos son padres, madres o abuelos, que se preguntan si «tienen algo que esconder» las voces discrepantes que temen el posible fin del anonimato en internet para los mayores de edad.