Inteligencia Artificial

OpenAI sella un acuerdo histórico con Amazon para asegurar capacidad de cómputo por 33.000 millones

  • noviembre 18, 2025
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OpenAI sella un acuerdo histórico con Amazon para asegurar capacidad de cómputo por 33.000 millones

 

                   El acuerdo es por siete años y permitirá al creador de ChatGPT usar chips  de última generación de Nvidia. Uno de los mayores acuerdos anunciados en el sector tecnológico. 

La carrera por la inteligencia artificial se libra tanto en el terreno del software como en el de la infraestructura. En ese contexto, OpenAI, creadora de ChatGPT, ha firmado un acuerdo plurianual con Amazon Web Services (AWS) para adquirir capacidad de procesamiento en la nube por valor de 38.000 millones de dólares (unos 33.000 millones de euros) durante los próximos siete años. El pacto, uno de los mayores jamás anunciados en el sector tecnológico, permitirá a OpenAI acceder de forma inmediata y progresiva a una enorme potencia informática basada en chips de última generación de Nvidia.

El acuerdo tiene un claro carácter estratégico. OpenAI se garantiza así cientos de miles de unidades de procesamiento gráfico (GPU) alojadas en los centros de datos de AWS, que servirán para entrenar y ejecutar sus modelos de inteligencia artificial de frontera. En una primera fase, la compañía utilizará infraestructuras ya existentes de Amazon, mientras que posteriormente AWS construirá centros de datos específicos, diseñados para maximizar la eficiencia energética y el rendimiento de cargas de trabajo intensivas en IA.

Para OpenAI, el movimiento se enmarca en un plan de inversión sin precedentes en infraestructura, que ronda los 1,4–1,5 billones de dólares, según distintas estimaciones citadas por Bloomberg y Reuters. Se trata del mayor esfuerzo inversor anunciado por una empresa tecnológica para sostener el desarrollo de la IA, y también de una apuesta que alimenta el debate sobre el riesgo de una nueva burbuja en el sector.

La alianza llega, además, en un momento clave de transformación corporativa para OpenAI. La compañía, fundada como organización sin ánimo de lucro, ha iniciado su transición hacia un modelo con fines comerciales, ha captado ya alrededor de 60.000 millones de dólares en financiación y prepara el terreno para una eventual salida a Bolsa que podría valorar la empresa en cifras récord. El acuerdo con Amazon refuerza su músculo tecnológico en esta nueva etapa.

Desde la perspectiva de Amazon, el contrato supone un espaldarazo a AWS como proveedor líder de infraestructura para IA, en un momento en el que la compañía reconoce haber quedado rezagada en el desarrollo de modelos propios frente a otros gigantes del sector. “A medida que OpenAI continúa ampliando los límites de lo posible, la infraestructura de primer nivel de AWS servirá como columna vertebral de sus ambiciones en inteligencia artificial”, afirmó Matt Garman, consejero delegado de AWS. Tras conocerse la noticia, las acciones de Amazon subieron entre un 5% y un 6% en los primeros compases de la sesión en Wall Street.

Alianzas con gigantes tecnológicos

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, subrayó que “escalar la IA de vanguardia requiere una capacidad informática masiva y confiable”, y defendió que la alianza con AWS “fortalece el ecosistema de cómputo que impulsará esta nueva era y llevará la inteligencia artificial avanzada a todos”. Según ha señalado el propio Altman en intervenciones recientes, la demanda energética asociada al entrenamiento de modelos avanzados será tan elevada que, a partir de 2030, equivaldrá a añadir cada semana la producción de una central nuclear.

El acuerdo con Amazon se suma a una larga lista de alianzas cerradas por OpenAI en los últimos meses para evitar cuellos de botella en computación y almacenamiento. La compañía ha firmado pactos con Nvidia, AMD, Oracle, Google Cloud, Broadcom, Samsung y CoreWeave, entre otros. Hasta ahora, Microsoft —principal accionista de OpenAI— había sido su proveedor exclusivo de nube a través de Azure, al tiempo que desarrolla su propia estrategia de IA. La entrada de AWS rompe esa exclusividad y refleja la necesidad de OpenAI de diversificar proveedores ante el crecimiento exponencial de sus necesidades.

El pacto también tiene derivadas geopolíticas y competitivas. Por un lado, pone el foco en la eficiencia de algunos modelos chinos, como DeepSeek, capaces de ofrecer resultados comparables con menos recursos. Por otro, evidencia la compleja red de relaciones cruzadas del sector: Amazon es, a su vez, uno de los principales inversores de Anthropic, una startup de IA fundada por exempleados de OpenAI.

En conjunto, el acuerdo ilustra hasta qué punto la batalla por liderar la inteligencia artificial se ha convertido en una carrera por asegurar energía, chips y centros de datos a escala masiva. Una carrera en la que OpenAI ha decidido no quedarse atrás, incluso al precio de asumir riesgos financieros y de mercado de enorme magnitud.