La dura senda de Telefónica hacia el éxito: 4.318 millones de pérdidas y despidos forzosos
Telefónica ha presentado esta semana los resultados económicos del cuarto trimestre de 2025 con unas pérdidas coyunturales que alcanza los 4.318 millones de euros en 2025 provocadas por «factores no recurrentes», como los costes de los ERE y el impacto de desinversiones en Hispanoamérica. Precisamente el actual proceso de despido colectivo todavía tienen en ascuas a sus trabajadores. Salvo que una nueva negociación lo remedie, serán despedidos de manera forzosa el número de trabajadores que no se ha adscrito voluntariamente al ERE, hasta completar la cifra pactada. El plan del presidente de la compañía, Marc Murtra, para conseguir una Telefónica de absoluta corrección financiera, que suelta lastre para crecer como teleco insignia en Europa, va a ser «férreo» y sin contemplaciones.
Sus directivos, tanto Murtra, como su CEO, Emilio Gayo, han confirmado durante la presentación de cuentas que tras el recuento de voluntarios adscritos al Expediente de regulación de Empleo (ERE), «habrá despidos no voluntarios». Los directivos no tienen la intención de variar un ápice las disciplinadas medidas que recoge el plan de acción «Transform & Grow» presentado el pasado 4 de noviembre. El plan prioriza la innovación impulsada por la IA, la eficiencia operativa y un enfoque renovado en sus mercados principales: España, Brasil (los dos mercados más rentables), Alemania y Reino Unido. La idea, bajo los principios de «optimización y foco» es sanear la compañía, quitarse gastos y lastres obsoletos y no productivos, y convertirla en una de las grandes empresas tecnológicas líderes de un mercado europeo que necesita simplificar la competencia del sector.
En efecto, «Transform & Grow» según Murtra es «muy disciplinado» y no va a torcerse por poco más de 150 personas que han faltado a la hora de pedir la salida de la empresa con las condiciones colectivas negociadas por los sindicatos. Precisamente el mismo día que la teleco española presentaba sus cuentas de 2025, resolvía también el papelón de los despidos. Se trata de dejar todo lo «desagradable» cerrado esta semana para lucirse en el Mobile World Congress (MWC) que arranca el lunes día 2 de marzo en Barcelona con las nuevas maravillas tecnológicas.

Resultados que parecen malos, pero no tanto
Aunque las cifras son de las peores de su historia (recordemos que la empresa cumple en abril 102 años, el marte anotó una caída de hasta seis euros en la cotización a lo largo del día, ( de 3,66 euros a 3,60 euros de precio de la acción a primera hora de la mañana) pero ha recuperado su media habitual en los días siguiente, y sus fluctuaciones en bolsa se mantienen estables con pequeñas subidas desde que se hundieran tras conocerse el nuevo plan de transformación y crecimiento el pasado día 4 de noviembre.
«Telefónica cumple», ha dicho su presidente durante la presentación de resultados. La teleco ha contabilizado unos ingresos de 9.174 millones de euros en el último trimestre del pasado año y de 35.120 millones de euros en el conjunto del año, un 1,5% más que el ejercicio anterior. En los tres meses de 2025, su beneficio sumó los 3.200 millones de euros (antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). Sus últimas cuentas han registrado pérdida netas de 4..318 millones de euros en 2025 «derivadas de factores no recurrentes en las operaciones continuadas, como los costes de reestructuración o el deterioro de determinados activos, y por el impacto de las desinversiones en Latinoamérica».
Es decir, que las reestructuraciones como el último ERE, con un coste de 2.049 millones de euros, y el abandono de los mercados latinoamericanos (Colombia, Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú y Chile), que han supuesto 2.269 millones, les han afeado los balances.
Pero esta mala noticia se compensa con las buenas, porque si se aparta el todavía caldo caliente de los balances de Hispanoamérica, el beneficio neto del grupo Telefónica asciende a 2.122 millones de euros, un 7,9% menos de los 2.304 millones que registró en 2024. También ha reducido la inmensa deuda que Murtra heredó de José María Álvarez-Pallete, y este a su vez de César Alierta. El apalancamiento alcanza los 26.824 millones y bajo a lo largo de 2025 en 337 millones.
Para Murtra y el conjunto de la compañía, se han cumplido los objetivos financieros establecidos para 2025 con un crecimiento constante de los ingresos del 1,5%, del 2% en el resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado y del 5,9% de la caja operativa y un flujo de caja libre por encima de los 2.000 millones de euros.
Los ingresos generados muestran que la compañía se encuentra en un «sólido» momento operativo en «su mejor año comercial» desde 2018, y prevé y un flujo de caja de unos 3.000 millones de euros y un crecimiento interanual de entre el 1,5% y el 2,5% tanto en los ingresos como en el Ebitda ajustado (la rentabilidad operativa recurrente de una empresa, tras eliminar gastos o ingresos extraordinarios, no recurrentes o que son inusuales, como es el caso de reestructuraciones, litigios o venta de activos).
Marc Murtra ha explicado que su balance muestra cómo «hemos cumplido en 2025 y estamos preparados para seguir haciéndolo en 2026. Hemos emprendido un camino de transformación de la compañía y hoy tenemos ante nosotros los primeros resultados que nos hacen ser optimistas y nos permiten seguir asumiendo con valentía riesgos calculados».
Pese a la dureza de la restructuración laboral y geográfica, no es de extrañar que desde la empresa se muestren optimistas: Telefónica cerró 2025 con 326,1 millones de accesos, un 2,1% más que el año anterior, lo que le sitúa como el «líder global» en fibra óptica con 162,9 millones de unidades inmobiliarias pasadas con redes de banda ancha ultrarrápida, por ejemplo. Igualmente,
También puede presumir de mejor ‘churn’ (tasa de abandono de clientes) anual (0,8%) desde el lanzamiento de los contratos convergentes, es decir, los que aúnan fibra y líneas móviles, que en el caso de la teleco española suma adeptos a los servicios de contenidos de streaming en este tipo de contratos.
Un ERE todavía rebelde
Durante la presentación del pasado martes, los directivos de Telefónica reconocieron que el ERE que afecta a más de 5.000 personas se ejecuta, sí, pero tiene escollos en las zonas rurales, donde todavía los sindicatos siguen peleando condiciones y no hay acuerdo y áreas donde no se han apuntados para abandonar la compañía los suficientes empleados. A finales de enero, Telefónica había recibido un total de 5.123 solicitudes de adhesión voluntaria a las condiciones del despido colectivo en Telefónica de España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones (las tres sociedades incluidas en el Convenio de Empresas Vinculadas, CEV). la cifra supera de largo los 5.040 despidos pactados. Sobra gente que se quiere ir en estas áreas, y falta gente que quiera irse en otras.
Sin embargo, hay departamentos y áreas del grupo, llamadas «unidades globales» en las que no se han alcanzado las cifras de salidas voluntarias previstas en el plan empresarial, para las que se ha abierto un «periodo de adhesión extraordinario» para estos departamentos. Se trata de las áreas transversales y de Soporte (TID, las de Operaciones de Cliente y tecnología, Márketing, Comunicación y Producto (TGS) y la de B2B (TSA), donde «sobran» según la compañía un máximo de 158 personas.
Según informan los sindicatos, van a intentar que se produzcan 43 recolocaciones en puestos vacantes que están ahora mismo en tramitación, y que se sumen al ERE los y las empleadas restantes hasta cumpli la cuota fijada, para evitar en lo posible despidos forzosos. En cualquier caso, los y las despedidas saldrán de Telefónica el próximo 31 de marzo tras un preaviso de 15 días de antelación, sin más contemplaciones.
Menos mal que la reestructuración en los trabajadores a pie de empresa se conjuga con detalles en la dirección que no palían los efectos de un ERE, pero acompañan. En su primer año al frente de Telefónica, desde el 18 de enero de 2025, Marc Murtra percibió una retribución total de 5,23 millones de euros por presidir el grupo, cantidad sensiblemente menor a los 44,51 millones de euros, que incluyeron una compensación económica de 23,5 millones de euros, recibidos por el anterior presidente, José María Álvarez-Pallete, quien el último año de sueldo normal, 2023, cobró un total de 6,32 millones de euros. En 2023, Ángel Vilá Boix, como consejero delegado de Telefónica, percibió una retribución total de 6,32 millones de euros, mientras que este último año quien le sustituye en el puesto, Emilio Gayo, ha percibido una retribución de 4,51 millones de euros.
Reorientando inversiones y cargos
La compañía, junto a sus compañeras europeas aboga por la desregulación del sector europeo de las telecomunicaciones para facilitar la inversión y la consolidación. Sobre los incipientes cambios que podrían producirse en la Unión Europea en materia regulatoria que permitiera fusiones transfronterizas entre telecos, Murtra se mostró esperanzado y dijo percibir «avances» en declaraciones al respecto del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y de la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, fiel a los preceptos del informe Draghi.
Para prepararse posibles fusiones o adquisiciones futuras, como la anunciada esta semana, la posible compra de la operadora alemana 1&1 por 5.000 millones, dentro del programa de ajustes financieros, Telefónica también se ha desecho de inversiones que no tienen que ver con su negocio. Es el caso del 0,7% del capital del BBVA, que ha vendido por 608 millones con un resultado de 335 millones de euros en plusvalías. También ha materializado la salida del banco del consejo de administración de la teleco, con el abandono del órgano de gobierno de José María Abril, representante durante 20 años del 5,5% del capital de la teleco en manos de la entidad bancaria.
Precisamente esta semana también el grupo tecnológico ha conseguido aclarar el camino de otra de las desinversiones latinoamericanas, al ganar el juicio pendiente en México que le libra de pagar alrededor de 215 millones de euros (4.442 millones de pesos) en impuestos en aquel país. Ahora solo le queda encontrar un comprador para los más de 23,5 millones de clientes de la marca Movistar en el país centroamericano.
Lo que no parece tan positivo es la salida de Pedro Serrahima de la operadora, anunciada esta semana. Fuentes consultadas indican que se ha ido él para asumir nuevos retos profesionales, tras haber conseguido como director de Experiencia de Cliente y Calidad logros como una alta fidelidad de los clientes a la marca O2, y el diseño y establecimiento de la fórmula «Movistar por tí». Se trata de un sistema presentado a mitad de este mismo año que implantó una atención al cliente diferencial que reducía la burocracia y la complejidad, por la que cualquier incidencia con un cliente se trataba por el mismo agente hasta su resolución, desde un punto de vista cercano y humanista, durante el tiempo que fuera necesario. Las funciones de Serrahima, artífice también del éxito de la operadora Pepephone serán asumidas por Miriam Robredo, actual directora de Estrategia y Transformación.










