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Telefónica da un enorme paso atrás para coger impulso

  • noviembre 5, 2025
  • 10 min read
Telefónica da un enorme paso atrás para coger impulso

En Telefónica ha habido históricamente una aversión a tomar decisiones difíciles (…) Nos ha faltado flexibilidad financiera. La realidad es que cuando tienes un nivel de apalancamiento alto como es el nuestro, eso te obliga a tomar decisiones que no son óptimas».

 

Telefónica se lo jugaba todo el pasado día 4 de noviembre, y sus responsables sabían que iban a tener que esforzarse mucho para explicar el gran paso atrás que ha dado la compañía (en bolsa, por ejemplo), con el fin de coger impulso para ir muy hacia adelante, eso si todo sale como explicó con seguridad y confianza en sí mismo su presidente, Marc Murtra, ante analistas y medios de comunicación. La decepción ante el plan presentado, «Transform & Grow», recorrió la bolsa y los análisis más sesudos, perola verdadera afectación se notará en mayor medida entre los trabajadores de la compañía, para empezar los de las divisiones en Latinoamérica, y los pequeños inversores, que van soportar una primera etapa de pérdidas.

Ese día la empresa perdió un 13% de valor en bolsa debido a la falta de concreción de las medidas del nuevo plan, a unos resultados con pérdidas de 1.080 millones en nueve meses y al anuncio de la rebaja a la mitad del dividendo que pagaba a sus accionistas, de 0,30 euros por acción a 0,15 euros. Hasta la actriz Amaia Salamanca, esposa del directivo de Movistar + Rosauro Varo, se quejó el día de autos de sus pérdidas como accionista de la teleco en la entrevista que concedió en La Revuelta. En días posteriores, los inversores nos se han creído el plan «Transform & Grow’» y una semana después de su anuncio Telefónica valía en bolsa casi 3.900 millones menos, y la caída en bolsa alcanzaba y el 16% de su cotización.

Una Telefónica grande con más despidos

Marc Murtra señaló cómo Telefónica se enfrenta al aumento de determinados costes, como los de mano de obra, es decir, los salarios, el precio del espectro radioeléctrico y los arrendamientos, que según aseguró «están creciendo mucho más rápido» que los precios de los servicios de de telecomunicaciones que presta la empresa, por lo que ve necesario cambiar esta estructura de los gastos para recuperar los márgenes de la empresa.

Murtra también advirtió sobre el alza de costes salariales y aseguró que un posible ERE se coordinará con los sindicatos. Dicho y hecho; una semana después anunciaba una reunión con los sindicatos para el día 17 de noviembre en la que empezarían a hablar de un expediente de regulación de empleo (ERE), cuyo coste, por las fechas, se contabilizará en este 2025 raro y casi «annus horribilis» para la compañía.

Ese lunes de mediados de noviembre la dirección de la compañía se reunirá con los tres sindicatos de mayor representación, UGT, CC OO y Sumados-Fetico para anunciarles la intención de realizar un nuevo ERE que afectará entre 5.000 y 6.000 trabajadores y probablemente afiance la máxima que desde hace dos décadas se cierne sobre la plantilla de la teleco: allí nadie cumple trabajando los 56 años.

Según la comunicación recibida por los sindicatos, el ajuste de personal, no obstante, se regirá por la buenas maneras de la compañía, que trata de no dejar a sus trabajadores despedidos sin la suficiente cobertura para sobrevivir hasta la jubilación. Así, las salidas tendrán carácter voluntario con prejubilaciones y bajas incentivadas. El posible ERE se vio venir con las palabras del consejero delegado de la multinacional, Emilio Gayo, que respondió el mismo día 4 de noviembre a una de las preguntas que entre los ahorros del plan en gastos operativos se encuentran los gastos salariales, ya que habían «incorporado todos aquellos ahorros que creemos factibles hacer. Cuando digo todo, son todos» y continuó aclarando que si en esos ahorros hay incluidos temas «que tienen que ver con personas, lo que podemos decir es que lo haremos siempre de la mano de los representantes de los trabajadores».

 

Telefónica abandona latam

Así que se constata cómo Murtra va hacer lo que tiene que hacer para crear una nueva y gran Telefónica supraeuropea, que arrastra los graves problemas a los que todas las telecos europeas se llevan enfrentando ya un par de décadas: han sido las empresas tecnológicas punteras en Europa en el desarrollo de la tecnología móvil y después de la fibra, sin embargo las ganancias de estas redes se las están «llevando muertas» las tecnológicas americanas y chinas que utilizan esas redes. Además, en España, y en Europa, las telecos son muchas y se hacen entre ellas una feroz competencia con precios a la baja. Hay que recuperar entidad y pulso.

Ante este panorama, Telefónica quiere abandonar su complejidad organizativa y operativa con el fin de «simplificar y aclarar», se va a centrar en operar en cuatro mercados, (España, Alemania, UK y Brasil), y abandona totalmente el resto de los latinoamericanos que no le son rentables, incluidos México, Chile y Venezuela. También pretende empoderar sus redes y «otras fortalezas», y trabajar en «áreas de mejora», tomando «decisiones difíciles» de explicar y de entender, incluidos los despidos, que ni Murtra, ni el presidente de Telefónica España, Emilio Gayo, ni Laura Abasolo negaron, aunque en ningún momento pronunciaron la palabra ERE, esta flotaba sobre las cabezas de todos.

Para evitar hacerse el cuento de la lechera, los directivos no hablaron de las consolidaciones que tienen previstas, que haberlas haylas, pero ni la posible compra de parte de la tecnológica Ayesa, ni la de Vodafone de Zegona, ni la opción de la Digi española, fueron nombradas, porque «en el momento que dijéramos algo al respecto, creemos que complicaríamos nuestra capacidad de llegar a un buen acuerdo». Esa falta de concreción también contribuyó a que los inversores huyeran en bolsa, lo que dio pie al equipo directivo a recomendar a los presentes que se atrevan a comprar ‘matildes’, que es buen momento.

En cualquier caso los seis ejes de acción de este nuevo plan presentado, que se implantará desde 2026 hasta 2030, se va a basar en ofrecer la mejor experiencia de cliente posible, lo que ya ha comenzado con su política de seguimiento de incidencias personalizado, y continuará con la instalación de equipos a la última, como WiFi7 y la fibra ultrarápida de 10Gbps, en ampliar la oferta B2C (servicios entre la empresa y el consumidor final), escalar y potenciar el negocio B2B, es decir, con las empresas y Pymes, y para evolucionar desde empresa teleco a gran compañía tecnológica, desarrollarán capacidades en este sentido (IA, ciberseguridad, etc), simplificar el modelo operativo de la compañía, que ha heredado una estructura casi ministerial, y por último, desarrollar el talento, que en el sector es uno de sus combustibles necesarios.

De teleco a tecnológica

Además de concentrarse en cuatro mercados, de un ERE, de las futuras consolidaciones, y del establecimiento de simplificaciones y sinergias, por sus respuestas todo apunta a que los directivos de Telefónica se van a centrar en convertir a la teleco en una tecnológica poniendo el foco en aquellas líneas de negocio que presentan un halagüeño futuro.

En este sentido, Gayo aclaró que el grupo va a hacer un esfuerzo en «esas capacidades construidas como producto. Hay muchos ejemplos, productos alrededor de la IoT o productos como las tecnologías virtuales sobre el móvil». Igualmente confirmó que la división tecnológica del grupo, Telefónica Tech, «tiene que tiene que ser nuestro motor de crecimiento en servicios digitalizados», por lo que pretenden hacer crecer su porfolio de productos y servicios,y completar áreas como cloud, como en ciberseguridad, como en IoT .

A preguntas de HumaniTIC, Emilio Gayo nos confirmó que quieren reforzar el área de ciberseguridad, porque creen que en ella «existe una gran oportunidad como ya se ha demostrado», puesto que según sus análisis, en Espa tenemos un 20% del mercado de servicios de ciberseguridad y ven posible hacerlo crecer tanto en nuestro país como en los mercados en los que está Presente la compañía.

Lo que no confirmaron los directivos de Telefónica es si se postulaban como compradores de parte de la compañía de ingeniería Ayesa, con interés en especial en la división de la antigua tecnológica vasca Ibermática, especializada en ciberseguridad, entre otros servicios digitales de alto valor. De nuevo, se acogieron a su silencio sobre posibles operaciones M&A para mantener una estricta «disciplina financiera».

Murtra como garantía de que todo irá bien

Escuchando a Murtra esa tarde, la impresión es que sabía que la debacle se iba a producir y la desconfianza inversora se iba a evidenciar, pero que lo tenía previsto. De hecho, lo preveía y justificaba cuando aseguraba que «en Telefónica ha habido históricamente una aversión a tomar decisiones difíciles (…) Nos ha faltado flexibilidad financiera. La realidad es que cuando tienes un nivel de apalancamiento alto como es el nuestro, eso te obliga a tomar decisiones que no son óptimas».

También comentó que su trayectoria le precede al recordar cómo «algunos de vosotros me habéis seguido, y yo en situaciones muy difíciles con una visión muy clara, he hecho una transformación de un grupo y ahí están los resultados. Murtra insistió en que el plan va a funcionar con acciones a corto, a medio y a largo plazo para hacer de Telefónica, dejando de «hacer cosas que son certeras y conocidas, para hacer cosas que generan a los interlocutores incertidumbres», para transformar Telefónica en la «gran teleco líder europea de referencia» que puede ser.

Sus objetivos financieros quieren alcanzar entre 2025 y 2028 un crecimiento anual compuesto de entre el 1,5 y2.5%, y de entre un 2,5 y un 3,5% para el periodo entre 2028 y 2030, con un plan de eficiencia en sus finanzas que permitan ahorrar 2.300 millones en 2028 y hasta 3.000 millones en 2030. El plan se centra en el mantra que Murtra ha repetido hasta la saciedad desde febrero, inspirado en las directrices del informe Draghi para el fortalecimiento del liderazgo económico de la Unión Europea; la necesidad de consolidación del mercado teleco de la región de los 27 más UK, cuyas inversiones y políticas de competencia ha resultado lastrantes frente a EEUU y China, donde solo operan tres o como mucho cuatro grandes operadores.

Con las posibles consolidaciones, (es decir, compras o fusiones con otros operadores y compañías) el grupo teleco español, según su presidente, podría «generar sinergias (planteadas en cuanto a recursos, clientes y, cómo no, trabajadores) por valor de entre 18.000 y 20.000 millones de euros. Y ahí es donde ponemos el foco en cómo el plan va a afectar a las personas; las palabras «eficiencia, sinergias y simplificación» siempre incluyen el concepto «despidos» en mayor o menor medida.

A pesar del agresivo discurso de Murtra desde que llegó a presidir Telefónica el 18 de enero de 2025 en cuanto a la consolidación, el plan no propone ni concreta la compra de ningún operador, pero no se cierra a ello, más bien lo contrario. La compañía ha asegurado que dispondrá de 8.000 millones de euros para futuras adquisiciones que conseguirán tras la salida de Latinoamérica, tras los ahorros laborales con el futuro ERE, al recortar a la mitad el dividendo y con la venta de sus inmuebles clásicos y valiosos, como la emblemática sede de Gran Vía.