Telefónica: «Aquí solo cumplen 56 años los directivos»
Telefónica va a despedir a 4.539 personas mayores de 55 años de un plumazo, y cumple así lo que entre sus trabajadores ya se conoce como la «maldición de los 55» para aquellos que no les hace ninguna gracia irse a casa a estar mano sobre mano, y la «bendición» para los que ya llevan muchos años trabajando y aceptan irse a casa ganando menos, pero con ingresos suficientes asegurados. Todos coinciden en que se cumple la máxima que recorre las oficinas del grupo teleco español: «Aquí solo cumplen los 56 años los directivos; el resto, cada dos o tres años, se van a su casa».
Según reconocen directivos de la compañía, y nos ratifican algunos trabajadores del grupo presidido por Marc Murtra, las salidas que se van a producir son las de personas que llevan más de 15 años realizando labores administrativas, comerciales o financieras, y de mantenimiento en todos los departamentos, operarios y técnicos de grado medio, personal de recursos humanos y de todas aquellas labores para las que se hayan incorporado o se vayan a incorporar nuevas herramientas tecnológicas. En general, empleados mayores de áreas que cada vez están o van a estar, más automatizadas.
Así, Telefónica ha negociado hasta el final poder vetar la salida de aquellos mayores de 55 años que se quieren ir pero que realizan labores de alto valor y cuya experiencia en áreas críticas es muy valiosa. Los sindicatos han peleado por conseguir que estas personas puedan acogerse al ERE de manera voluntaria, por lo que han conseguido establecer en el acuerdo la posibilidad de superar el 35% de adhesiones en áreas críticas, a través de la Comisión de Seguimiento del ERE, «siempre que existan circunstancias objetivas de negocio que lo permitan». También han firmado la «garantía de salida para el colectivo de personas vetadas», con las mismas condiciones de rentas que en el proceso anterior (el ERE de 2024, cuando no les dejaron irse, y con priorización de sus casos.
La compañía, que está participada en un 10% por el Estado a través de la Sociedad estatal de Participaciones Industriales (SEPI), anunció su nuevo rumbo bajo un plan con definiciones de brocha gorda llamado «Transform & Grow» el pasado día 4 de noviembre, pensado para ahorrar dinero y preparar fusiones y adquisiciones que la convierta en una de las grandes tecnológicas europeas, según indica el catecismo del informe Draghi.
Desde ese mismo día ya se vislumbraba una debacle en materia laboral, cuando el consejero delegado de la multinacional, Emilio Gayo, dijo con claridad que «habían «incorporado todos aquellos ahorros que creemos factibles hacer. Cuando digo todo, son todos», incluidos temas «que tienen que ver con personas», y que corroboró el presidente del grupo, Marc Murtra, cuando afirmó que se trabajaría en «áreas de mejora», tomando «decisiones difíciles» de explicar y de entender.
20 días después, el 24 de noviembre, la compañía anunció un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaba a 6.088 almas humanas en siete de sus filiales españolas, Telefónica de España, Telefónica Móviles, Telefónica Soluciones, Movistar+, Telefónica Global Solutions, Telefónica Innovación Digital y Telefónica S.A., justificadas por razones «organizativas, técnicas y de producción».
Tras cuatro semanas de reuniones, finalizadas el pasado jueves días 18 de diciembre, los sindicatos han conseguido una rebaja de los despidos del 24,4% respecto a las 6.088 bajas que la empresa había planteado inicialmente.
En las constantes reuniones con los representantes sindicales (UGT, CC:OO y Fetico) se ha mantenido una suerte de tira y afloja por bajar la incidencia de los despidos, mejoras las condiciones económicas (y por lo tanto vitales) de los que se vayan y las laborales de los que se queden. Todos los representantes han pedido, como poco, que el proceso sea «voluntario, universal, que enlace con la jubilación y con buenas condiciones económicas y sociales».
También de manera paralela se ha negociado el Convenio de Empresas Vinculadas (CEV), que regula a Telefónica de España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones, las tres principales sociedades del grupo, y que se firmará junto con el acuerdo del ERE.
El Estado, al final, también despide
Mal que le pese a la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a pesar de su ideología y políticas progresistas a favor de los y las trabajadoras, el Estado, en el caso de Telefónica, agacha la cabeza y permite los despidos sin apenas rechistar.
A finales del mes de noviembre, la ministra hizo llegar una carta a la SEPI para quejarse amargamente de que una empresa como Telefónica, «con beneficios y participada por el Estado», decida despedir a unas 5.000 personas, y expresó públicamente que, según su visión, «el dinero público no está para despedir a nadie», por muy buenas que sean las condiciones.
Sin embargo, el brazo inversor del Estado no puede enfrentarse a la decisión de consejo de administración de la cotizada, así que lo único que se atrevió a decir en alto la SEPI es que exigía es que hubiera acuerdos, ya que «las medidas con impacto en la plantilla deben ser fruto de negociación y acuerdo con la parte social».

Sindicatos que negocian con firmeza
La parte social en cuestión, es decir, los sindicatos con representación en la teleco, han ido a cada reunión a cara de perro, porque «saben de los beneficios de la teleco y se conocen los sueldazos de los directivos», según nos dicen algunos trabajadores que, por edad, saben que se pueden ver afectados. Además, sus representantes no quieren ni una sola baja que no sea voluntaria, y ni un solo euro de menos para que la vida de esos compañeros y compañeras que todavía no están, para nada, en la tercera edad, tengan problemas a la hora de pagar sus facturas.
Desde el 24 de noviembre, día en el que se conoció la cifra inicial de despedidos por parte de la empresa (esos 6.088 que parecen anunciados para que cualquier rebaja parezca una gran mejoría), hasta que semanas después de reuniones los martes, miércoles y jueves, la empresa rebajara la necesidad de despidos a un mínimo obligatorio de 4.600 empleados y empleadas en la mitad de la cincuentena de las sociedades Telefónica de España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones (las amparadas por el CEV).
Pero ese es el mínimo para después no despedir forzosamente a nadie, y según lo sindicatos la cifra aún es un peligro para muchos que no quieren irse. Telefónica quería alcanzar las 5.040 despidos gracias a las bajas voluntarias. Unidos a los despidos planteados en las otras cuatro divisiones, el número mínimo de despidos en totales en Telefónica se cifró en la segunda semana de diciembre en 5.511 trabajadores, y el máximo en unas 5.951 personas, según han ido informando los sindicatos a la salida de cada una de las necesarias reuniones.
La negociación ha finalizado aceptando 2.925 futuros despedidos de Telefónica de España, 720 de Telefónica Móviles. De Telefónica Soluciones (que la forman Telefónica Tech y Telefónica Global Solutions, donde se dedican a lo último; la transformación digital de empresas, con servicios de vanguardia en Ciberseguridad, Cloud, IoT, Big Data, Inteligencia Artificial y conectividad avanzada) la negociación ha conseguido rebajar hasta las 120 salidas.
En Movistar+, la compañía de producción audiovisual y streaming, también han conseguido bajar la sangría de salidas de 297 a 175 profesionales que abandonarán la productora. En las unidades globales del grupo los despidos suman 599 bajas; de Telefónica Innovación Digital se irán 186 personas y en Telefónica Global Solutions 122. Sin embargo, en Telefónica S.A. (el grupo empresarial matriz global donde trabajan, por ejemplo, el equipo de comunicación) el número de salidas ha crecido de los 267 seres humanos a nada menosa 301 trabajadores y trabajadoras.
Hasta las reuniones finales, para los sindicatos las cifras de la salidas eran «excesivas» porque «no se corresponden ni con las necesidades organizativas actuales ni con las previsibles». Finalmente, tras la reducción de personas a las que afectará el ERE, lo cual asegura que el proceso va a realizarse con salidas voluntarias y sin que se produzcan despidos obligatorios, y ciertas mejoras de las condiciones económicas para quienes acepten dejar de trabajar, los tres sindicatos con representación han decidido firmar el acuerdo.
Los trabajadores del grupo Telefónica con los que HumaniTIC ha hablado nos reconocen que las condiciones del proceso son «de las mejores» de entre todos los expedientes colectivos que se celebran en España, salvo algunos que se han producido en el sector bancario. Desde el punto de vista económico, los empleados nacidos entre 1969 y 1971 recibirán el 68% de su salario hasta cumplir los 63 años y el 38% hasta los 65 años, cuando ya acceden a la jubilación. Los más mayores (los nacidos entre 1965 y 1968) recibirán en cambio el 62% hasta los 63 años y 34% del salario hasta los 65 años, mientras que aquellos que sean aún más mayores (de los que no quedan muchos) recibirían el 52% hasta los 63 años y el 34% hasta los cumplir los 65.
En Movistar+, concretamente, los despedidos nacidos en 1969 y 1970 van a recibir el 68% de su sueldo actual hasta que tengan 63 años, y un 38% del salario entre los 63 y los 65 años. Los nacidos antes, entre 1965 y 1968 recibirán el 62% y el 34% de lo que ganan ahora antes de cumplir los 63 años, y después hasta la edad de jubilación. Los mayores de 60 años (nacidos antes de 1965) cobrarán el un 52% de su sueldo los próximos tres años, y el 34% después hasta jubilarse.
En definitiva, la empresa reitera su costumbre de plantear que se pueden ir voluntariamente los que ya tengan 55 años, y los sindicatos han luchado por bajar la afectación en la empresa televisiva porque inicialmente no se aseguraba «la plena voluntariedad» de las salidas. Para las siete empresas del grupo afectadas, ha estado sobre la mesa indemnizaciones de entre 47 y 36 días por año trabajado, con un tope de 48 mensualidades y primas de voluntariedad que van desde los 3.750 euros si se ha trabajado en la compañía menos de ocho años, hasta los 13.500 euros si se superan los 24 años allí.
Los sindicatos han exigido que las salidas se produzcan de manera universal, (y que no se queden fuera puestos que interesen mantener a la compañía, como los vetados del ERE anterior), que sean absolutamente voluntarias, garantías para aquellos trabajadores que tengan los 38,5 años de cotización cuando cumplan los 65 años y que la teleco se comprometa a crear nuevos empleos en un porcentaje del 10% de la plantilla despedida.
Para paliar los demoledores efectos de las cifras del ERE, mientras negociaba, Telefónica aceptaba crear nuevo empleo de calidad en áreas críticas de negocio y de futuro, como la ciberseguridad, la IA, el futuro 6G o el cloud, por el momento en una proporción del 10% que pedían los representantes sindicales (unas 500 personas), desde 2026 hasta 2030.
También ha asumido el compromiso de incluir algunas mejoras en la prórroga del convenio colectivo hasta 2030, como que a partir de ahora se encargará de ayudar en la compra de primera vivienda de sus trabajadores mediante el aval de hasta 100.000 euros, cuando en el convenio anterior la cifra del aval se topaba en los 75.000 euros. Para conseguir el acuerdo, la compañía ha asumido subidas salariales del 1,5% por cada año en el que el convenio colectivo esté vigente, primas, redistribución vacacional, cuestiones de movilidad geográfica… y se ha incorporado al texto del convenio la jornada semanal en el grupo de empresas vinculadas, que pasa a ser de 36 horas. Al menos los menores de 55 años que se quedan en la compañía, se quedan con alguna mejora.
VIEJOS Y NUEVOS DIRECTIVOS MAYORES DE 56 AÑOS
Mientras los y las trabajadoras que superan los 55 años asumen con mayor o menor gana su destino a partir del próximo mes de enero, tanto ellos como el resto de la sociedad española ven estupefactos cómo, precisamente Movistar+, ha anunciado el fichaje del periodista, directo de la televisión vasca (EITB)y ex presidente del PNV, Andoni Ortuzar, como consejero de Movistar Plus+, que tiene 63 años (nació en 1962), con lo cual, claramente, ya le habría afectado el ERE anterior incluso, y que cobrará unos 80.000 euros brutos mensuales. Dicen desde Telefónica que la división audiovisual busca con este fichaje «reforzar la interlocución pública, la relación institucional y la lectura estratégica del entorno regulatorio audiovisual».
Pero en lo que a edades se refiere, pocos altos directivos de Telefónica se salvarían de la quema. El presidente de Telefónica Audiovisual Digital (es decir, Movistar Plus), Javier de Paz, ex líder de Juventudes Socialistas y amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, nació en 1958, por lo que ya ha celebrado los 67 años. Hace dos EREs que debería estar fuera. El CEO de Telefónica, Emilio Gayo, nació en 1965, así que tiene 60 años. El presidente del grupo, Marc Murtra, nacido en 1972, no entraría en este ERE.
Cabe recordar que los anteriores EREs de Telefónica han sido también dolorosos y masivos, aunque igualmente negociados, mayoritariamente voluntarios, y con trabajadores y trabajadores cubiertos económicamente como para aguantar dedicándose a hobbies hasta el momento de la jubilación. El último tuvo lugar en enero de 2024, y se cerró con 3.420 trabajadores y trabajadoras fuera de la empresa. Aún así, supuso un 33% menos de la cifra inicial de seres humanos que se quedaban sin empleo, porque la compañía planteó al inicio la salida de 5.124 personas.










