España preocupada: niños y adolescentes son ‘adictos al móvil’ y para ellos ‘es un veneno’
Marian Álvarez
- noviembre 1, 2025
- 8 min read
Los y las profesoras se desesperan al ver cómo los más jóvenes ya no leen, ni ven programas divulgativos o telediarios en la televisión tradicional, y solo consumen o se informan a través videos cortos en TikTok o Instagram. «Una bomba diaria para su cerebro, tanto por la cantidad, como por los contenidos dañinos y las fake news».
«Vuestros hijos son adictos al móvil, y para ellos apps como Tik Tok son un veneno». Esta es la segunda frase con la que un vocacional profesor de Lengua, Literatura e Historia de un instituto de enseñanza media de Madrid arrancaba una reunión de padres de inicio de curso de tercero de la ESO (14-15 años) en este 2025 después del «Buenas tardes». Y los padres y madres presentes estuvieron de acuerdo.
Los y las profesoras se desesperan al ver cómo los más jóvenes ya no leen, ni ven programas divulgativos o telediarios en la televisión tradicional, y solo consumen o se informan a través videos cortos en TikTok o Instagram. Según el profesor de Lengua y Literatura consultado, «es una bomba diaria para su cerebro, tanto por la cantidad, como por los contenidos dañinos y las fake news que distorsionan la realidad y su capacidad crítica». Los padres y madres pueden hacer mucho, siempre que dediquen el tiempo necesario y no estén contaminados», añadía.
El 90% de los y las niñas mayores de 11 años tienen móvil y acceso al menos a una red social. El problema está presente en los hogares españoles y europeos y de ello son conscientes sus instituciones que, muy despacio, tratan de atajarlo. desde organismos reguladores como la Unión Europea (UE) ya se están movilizando opciones para evitar que los menores accedan a contenido no apto en Internet.
Así, como parte del Reglamento de Servicios Digitales (DSA), concretamente en la actualización del Reglamento sobre la identificación electrónica y los servicios de confianza (eIDAS2), se establece que, a partir del año 2027, todas las plataformas de contenidos digitales de la UE deberán verificar la mayoría de edad de sus usuarios.
Europa, preocupada
La Unión Europea empieza a tomarse en serio este problema de nuestros niños, niñas y adolescentes y ha establecido las directrices sobre medidas para garantizar un elevado nivel de privacidad, seguridad y protección de los menores en línea. Este 16 de octubre, la comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo ha pedido prohibir el acceso a las redes sociales de los menores de 13 años en toda la Unión Europea y retrasar ese acceso hasta los 16 años si el menor no tiene el consentimiento de sus padres para conectar con las plataformas online.
El pasado viernes 24 de octubre en la Oficina del Parlamento Europeo en España se celebró la jornada «Cómo proteger a los menores en las redes», en la que se abordó precisamente el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores y las estrategias para combatir el abuso sexual infantil en internet. Ahí estaban, comprometidos con el problema, el eurodiputado ponente del informe sobre la propuesta por el que se establecen normas para prevenir y combatir el abuso sexual infantil, y presidente de la Comisión Parlamentaria LIBE, Javier Zarzalejos y la eurodiputada ponente del informe de opinión de IMCO sobre el impacto de las redes sociales y el entorno online en los jóvenes, Laura Ballarín.
Además de los eurodiputados, estuvieron comprometidos con el futuro de nuestros niños y jóvenes Marina Fernández Andújar, presidenta de Adolescència Lliure de Mòbils; Jesús Herrero, Director General de Red.es; Beatriz Martín, directora general de FAD Juventud; y Beatriz Izquierdo, licenciada en derecho con especialización en criminología y fundadora del proyecto “El origen del mal”, y todos debatieron sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de menores.
Las ponencias y debates se abrieron con la intervención del ministro para la Transformación digital y de la Función Pública de España, Óscar López, que no podía faltar, porque es su ministerio el que lidia con la implantación digital a todos los niveles productivos de nuestro país, pero debe velar por la incidencia negativa de la misma. Por ello, arrancó la jornada de trabajo para establecer futuras legislaciones que pongan a salvo a nuestros niños, niñas y adolescentes el consejero en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Carlos Aguilar, que trajo sus deberes hechos al presentar conclusiones bajo el título «La infancia ante la pantalla: diagnóstico actual de la protección en España».
La industria digital española se pone en marcha
A mediados del pasado mes de octubre, la asociación empresarial que aglutina a la mayoría de empresas de índole digital en nuestro país, la Asociación Española para la Digitalización, DigitalES (Telefónica, Vodafone, Masorange, Digi, Huawei, IBM, Accenture o Cisco son miembros) celebró en el Congreso de los Diputados la jornada titulada «Infancia y Adolescencia en la era digital: un reto social y legislativo».
Junto a representantes del Gobierno, expertos en infancia y derechos digitales, y los principales grupos parlamentarios, DigitalEs orquestaba la mañana de sesudas intervenciones con el fin de «analizar cómo garantizar un entorno digital más seguro para los menores». Adolescentes preguntados antes de la celebración de dicha sesión, contestaban con rapidez que «seguro que al final nos prohíben los móviles, y a ver qué hacemos entonces».
El objetivo de la jornada era el de el objetivo de analizar los riesgos a los que se enfrentan los menores en internet y avanzar hacia una «digitalización más segura, inclusiva y responsable». La secretaria segunda de la Mesa del Congreso de lo Diputados, Isaura Leal, les dijo a todos durante la bienvenida que se debía «alcanzar el mayor consenso posible de los grupos políticos para conseguir una ley que proteja al niños y adolescentes».
Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES, recordó que seis de cada diez adolescentes acceden a contenidos pornográficos, muchos antes de los ocho años, y que los casos de ciberacoso aumentaron un 37% en el último año, lo que, según destacó, “exige una respuesta pública y social al mismo ritmo que evolucionan los riesgos digitales”.
Meta, google o tiktok, incontrolables
Sánchez Galindo subrayó que la protección de la infancia es una “condición para la innovación, no un freno” y destacó que DigitalES fue la única patronal tecnológica firmante del Pacto de Estado por la protección de los menores en internet. También insistió en que la futura Ley Orgánica de protección debe ser «una norma urgente y eficaz, con una distribución clara de responsabilidades a lo largo de toda la cadena de valor digital».
De lo que no habló el director general de DigitalES es de la tremenda imposibilidad de controlar a las proveedoras de estas redes y apps que utilizan masivamente los niños y adolescentes, como Instagram de Meta, la china TikTok de Byte Dance, y cualquier otra que se ponga de moda.
No obstante, sí señaló que «desarrolladores de software, plataformas y redes sociales deben desempeñar un papel central en la implementación de herramientas de verificación de edad, clasificación de contenidos y control de acceso, en línea con la normativa europea Digital Services Act (DSA)». Para el director general, la norma «debe exigir además la retirada inmediata de contenidos ilícitos».
El diagnóstico está hecho, el deseo de atajar el problema es el adecuado, y ya hay propuestas para parar la enfermedad que puede cambiar para siempre y para mal a las futuras generaciones. Sin embargo, la geopolítica en la actualidad (con un histriónico presidente de EEUU, Donald Trump, venerado por los líderes de las grandes tecnológicas, amenaza a Europa si pone trabas legislativas al desarrollo de los negocios digitales, por muy dañinos que estos sean, de Meta, Google, Microsoft, Opena AI o Amazon) nos muestra cómo la garantista legislación europea se ve atacada por los inmensos intereses económicos que mueven a las compañías (norteamericanas o chinas) dueñas de las exitosas RRSS o Apps, que parecen incontrolables.
Por esta razón, se antoja muy difícil conseguir que se alineen por el bien de las futuras generaciones. Para ellos son ya clientes presentes, y por supuesto futuros. Ni las cuantiosas multas europeas les han frenado hasta ahora. Y su bienestar les importa poco o nada.










